La economía española está todavía adicta a los ladrillos
Para sorpresa de nadie, y a pesar de la crisis, la desaparición de más de 70.000 inmobiliarias y con cientos de miles de obreros recién parados, la economía española todavía está colocada de ladrillos y obras.

¿Mono de la construcción en España?
La influencia del sector en el PIB español cayó sólo un 0,8% al 10,3% en el primer trimestre de 2009, un porcentaje que sin embargo representa todavía casi el doble de todos los demás países de Europa, según Eurostat. Sólo Rumania gana a España en cuanto a la participación porcentual de la construcción en el PIB.
El País dice que los analistas piensan que la inversión del gobierno en obras públicas mantiene ese porcentaje alto y que seguramente caerá cuando esos proyectos terminen.
Lo que eso significa para la economía española no lo sabe nadie, pero bueno no puede ser.
Para entonces no habrá actividad inmobiliaria, casi un millón de casas sin vender, menos constructoras, promotoras y agentes inmobiliarios y cientos de miles de antiguos obreros en paro buscando trabajo, con o sin la prestación por desempleo.
Los empresarios españoles apostarán quizás por la salvación turística con la ayuda de los alemanes y británicos pero, con la recesión en plena faena desde Newcastle hasta Nuremberg, no tengo fé en que los turistas residenciales del norte de Europa vayan a salvar a la construcción española próximamente.
