El colapso de España: ¡que no toquen el fútbol!

¡Mamma mía, la que se liaría si tocaran el fútbol ahora mismo…!

En esta vida hablamos mucho de la importancia de los valores: la educación, el respeto, la solidaridad y todo eso. Hay que enseñarlos a nuestros hijos para crear por fin un mundo mejor, etc, etc.

Luego hay lo que realmente valoramos, esas cosas en las que gastamos nuestro dinero y energía; las actividades que pasamos nuestro tiempo haciendo. Lo que realmente nos importa.

Tomar cañas con los amigos, por ejemplo, o irnos de vacaciones durante el puente; ver el fútbol.

España ama el fútbol. El 99% del país, además de apoyar a su club preferido, es o madridista o culé. La contienda Madrid–Barça se vive de forma parecida a la contienda PSOE-PP, aunque con más pasión. Otra vuelta de tuerca más a las históricas Dos Españas.

España—además de amar el fútbol—está en crisis, está en la segunda recesión económica desde hace 5 años. Los españoles sufren mucho, el país está lleno de corrupción y y el problema de la economía en ‘B’ ya adquiere dimensiones desorbitadas.

Por lo menos se puede ver el fútbol.

Por todo eso, ahora España vivirá un drama: dicen que los clubes de fútbol españoles deben €752 millones a Hacienda, sin tener en cuenta lo que además deben a la Seguridad Social.

Fútbol o crisis. Crisis y fútbol. Partidos o pagar impuestos. ¿Qué hacer? Parece un dilema nacional de primer orden.

Los técnicos de Hacienda se quejan de que se les permite a los clubes de fútbol españoles hacer lo que vean oportuno con sus deudas fiscales, exactamente lo que no harían con cualquier hijo de vecino. Dicen que el trato a los clubes es ‘condesciente’ y que: «la Agencia Tributaria tiene “dos varas de medir, ya que no trata igual a las entidades futbolísticas que a los deudores tributarios convencionales“»

Se dice que los propios clubes y la Liga están elaborando un plan de pago para saldar la deuda cuanto antes. Proponen la fecha de 2020.

¿2020?

Sí, sí, cuando ya los directivos, entrenadores y políticos serán otros y todo esto se habrá olvidado; y la deuda probablemente habrá aumentado.

El PSOE y el BNG quieren llevar la deuda futbolera al Congreso de los Diputados. Proponen una ley nueva que prohiba a los clubes de fútbol morosos competir en grandes competiciones o fichar a nuevos jugadores estrella.

El Gobierno español, por su parte, se apresura en componer cuanto antes un plan de rescate para el fútbol nacional, aunque sin concretar detalles, lógicamente, y con un plazo muy bien definido: «en cuestión de días o muy pocas semanas».

Como no, todo esto no gusta nada a los de fuera, sobre todo a los alemanes. Uli Hoeness, el presidente del Bayern Munich, está hasta los huevos de la deuda futbolera española:

«Para mí es el colmo, es impensable. Pagamos cientos de millones de euros para que salgan de la mierda (se refiere a las ayudas económicas a España con motivo de la crisis de deuda) y luego los clubes no pagan sus deudas. Esto no puede ser así.».

Recuerda que, en 2010, sólo el Real Madrid debía más que toda la Bundesliga alemana.

Pues ya se puede quejar el presidente del Bayern del fútbol español. Esto no es Alemania. Y ya pueden intentar llevar una nueva ley de clubes de fútbol morosos al Congreso.

En el país en el que el único estado de emergencia desde la dictadura se declaró porque 600.000 españoles vieron amenazados sus vacaciones durante el meta–puente de diciembre 2010, el Gobierno español haría muy bien en no tocar demasiado este tema ahora mismo.

No con la que está cayendo. Total, con una economía sumergida que representa el 23% del PIB, ¿qué más da €752 millones para mantener a las masas entretenidas? Esa cantidad no llega ni a un pobre plan E o el nuevo ajuste de déficit que pide Europa.

No vaya a ser que, por quitarles los partidos a los españoles, provoquen una repentina acumulación de energías sociales revoltosas e incontrolables.