Europa no está tomando en serio su guerra en Afganistán
Las matanzas y los muertos siguen en Afganistán al igual que en todas las guerras pero Europa y EE UU no tienen ni una clara razón principal para estar allí ni una estrategia prometedora para lograr sus objectivos. Tampoco aceptarán las implicaciones de un verdadero compromiso moral.
La OTAN acaba de lanzar otra bomba sobre otro grupo de civiles afganos y aquí en España, la prensa está en estado de shock esta mañana porque los soldados españoles han estado en un combate de verdad y han matado a unos talibanes.
Más tropas gritan como respuesta a ambos lados del Atlántico: El Mundo ya ha publicado una noticia diciendo que la Ministra de Defensa se está pensando un incremento en el número de tropas desplegadas y el General McChrystal – el nuevo rey del mambo estratégico de Obama en Afganistán – está a punto de recomendar que EE UU haga también lo propio.
Está claro que los distintos países europeos tienen distinas ideas sobre el concepto de arrimar el hombro pero sea cual sea la contribución de cada cual, todas son minúsculas en comparación con la de EE UU y todas sirven, pues, para la misma razón fundamental: intentar ganar la carrera para convertirse en el mejor amigo de Obama.
Gordon Brown, no debe sorprendernos, no puede ni con su relación especial: en plena crisis política por la liberación de Al-Megrahi y el envío de éste a Libya, hemos visto noticias esta semana preguntando por si dentro de poco va a pensarse una retirada británica de (¿bajada de pantalones en?) Afganistán, no porque conviene o no a nivel estratégico, lógicamente, sino porque hay unas elecciones generales a ganar en el Reino Unido en mayo del año que viene.
Europa nos confunde a los europeos aquí en Europa (y mejor no preguntarles a los ingleses su opinión) así que ¿de verdad esperamos que sea de otra manera a 5.000km de distancia en el Valle de Helmand?
El paso de la propia Europa por la Historia – desde el feudalismo hasta las monarquías parlamentarias o repúblicas democráticas de hoy – tardó bastante tiempo e incluyó alguna matanza que otra, además de varios siglos de desarrollo social, político y económico.
Y antes siquiera de preguntarles a los afganos si es lo que quieren ellos – y parece ser que hay muchos que no lo quieren – ¿por qué creemos que podremos convertir la versión afgana del tribalismo liderado por los señores de la guerra en algún tipo de democracia – incluso en el plazo de cuarenta años que ha sugerido el General Sir David Richards, el nuevo jefe del Ejército británico?
Nuestros gobiernos realmente no se lo creen y por eso las aportaciones europeas son créditos a cargar a la cuenta de ‘apoyo a EE UU’. Nuestros esfuerzos distan mucho del de Churchill, por mucho que nuestros líderes intentan hacer uso de los aspectos más positivos de su imagen histórica en los medios mientras hablan del Día-D y de las relaciones de amiguetes entre aliados durante la Segunda Guerra Mundial.
Si mirasemos cuánto esfuerzo – dinero, vidas y tiempo – haría falta de verdad para este proyecto, los países europeos tendrían que volver a introducir la mili.
Afganistán es un país dos veces más grande que el Reino Unido y más grande que España. La tribu de los pashtunes que nos cuentan que apoya tanto a los talibanes está compuesta, según la Wikipedia, de unas 13 millones de personas en Afganistán y, si añadimos a los 28 millones de pashtunes pakistaníes, tenemos una tribu casí tan poblada como el Reino de España.
Mientras ciertos comportamientos de los talibanes son moralmente repugnantes para seres humanos formados y compasivos alrededor del planeta, nuestro propio pensamiento moral fallido sobre Afganistán es la principal causa de tener no una sino varias misiones ahora mismo en el país.
Si la motivación subyacente va más de derechos humanos (¡salven a las mujeres y a los niños afganos!) que de las opciones puramente militares (¡maten a los talibanes, ocupen esos pueblos!) o del desarrollo de infraestructura (el generador de la presa de Kajaki, los colegios, etc), tendríamos que pensarnos más el futuro nada común de los asuntos exteriores europeos y tener en cuenta muchos otros países y grupos delincuentes.
Hay un evidente argumento moral – nacido de la historia europea – para intervenir en Afganistán y para intentar ayudarlos a desarrollarse como país y como sociedad. Sólo hay que leer las noticias de los agricultores afganos mutliados por los talibanes por ir a votar o de las valientes mujeres afganas que viven con protección armada las veinticuatro horas del día porque los señores de la guerra les envian balas por correo mientras intentan educar a las niñas afganas.
Pero ese argumento no se está presentando bien y no estamos ahora mismo preparados como países ni para poner sobre la mesa los recursos que realmente hacen falta ni para aceptar el compromiso moral y práctico adicional que ese argumento implicaría hacia tantas otras personas en tantas otras partes de un mundo a menudo desagradable.
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introduce tu comentarioA DIFERENCIA DE LOS ALEMANES CUANDO INVADIERON POLONIA Y EMPEZO LA SEGUNDA GUERRA POR IDEALES MAS O MENOS ACERTADOS , LOS ACTUALES FACISTAS = LOS NEOLIBERALES-CAPITALISTAS-SOCIOLDEMOCRATAS ESTA PALABRA EXTRATERRESTRE QUE SE LA HAN INVENTADO ELLOS PUES NO EXISTE HAN INVADIDO ‘AFGANISTAN’, ‘IRAK’ AHORA VAN EN BUSCA DE ‘IRAN’ LO HACEN POR DINERO PARA ROBARLE LA ENERGIA A OTROS PAISES. LA GENTE ANONIMA QUE ESTA MURIENDO EN IRAK UN PROMEDIO DE 40 PERSONAS AL DIA CAERA SOBRED