La tasa de paro juvenil en España – fuera de control
El New York Times ha publicado un artículo sobre la tasa galopante de paro juvenil en España, la cual, nos informa, ha subido desde el 17,5% hace tres años hasta el 42,9% este año.
Eso significaría que la crisis ha más que doblado la cantidad de jóvenes en paro en España.
El artículo intenta explicar las razones por el impresionante aumento y menciona algunos de los problemas sistémicos más importantes que hacen que tantos jóvenes españoles terminen en las oficinas del INEM, además de los contratos de trabajo temporales que dieron trabajo a tantos durante los años de la burbuja:
Los jóvenes trabajadores españoles, como sus colegas en el resto de Europa, se enfrentan a otros obstáculos como las normas de los sindicatos, los contratos de duración larga y la protección jurídica que da cobijo a los trabajadores mayores y desanima la contratación de nuevos trabajadores, dijo el Sr. Osterman.
“Hay todo un grupo de personas que están condenadas a un futuro profesional permanentemente estancado en España,” dijo, “es muy preocupante.”
También comenta que los intentos del gobierno español para solucionar el problema son en gran medida inútiles, sobre todo dada la débil posición económica en la que se encuentra, y que el gobierno de Zapatero se está: “gastando unos 30 mil millones de euros al año en prestaciones por desempleo, pero el dinero hace poco para preparar a los trabajadores jóvenes para el futuro.”
El NYT sugiere que España debería: “invertir más en la formación vocacional y en formar de nuevo a los trabajadores, y requerir que los parados mejoren sus habilidades.”
No está mal la sugerencia, pero llega un poco antes de tiempo. De momento, no tenemos ningún plan nacional de negocio coherente que vaya a reemplazar la construcción y el turismo, así que, ¿cómo se supone que todos los jóvenes (y no tan jóvenes) sepan en qué se tienen que formar de nuevo?
Comentaba con un amigo estadounidense antes de las navidades que España, como sociedad, no es muy emprendora cuando la comparamos con EE UU (o quizás incluso con el Reino Unido). Una amiga rusa me ha dicho también durante las vacaciones que la mayoría de sus amigos sueñan con crear su propio negocio o convertirse en asesores empresariales.
Tantos jóvenes españoles, sin embargo, sueñan todavía con convertirse en funcionario de algún tipo, a través del famoso sistema de oposiciones, para conseguir un trabajo seguro, más o menos bien pagado de por vida, con buenos horarios y vacaciones.
Es fácil ver por qué cuando – comparado con otros países – se tarda tanto aquí en crear una empresa nueva, sobre todo en plena crisis, y con el mercado de trabajo en empresa privadas tan plagado de problemas sistémicos.
Durante el repaso fin de año anoche en la tele de los momentos más raros y risibles de la reciente historia cultural española, un humorista español de los ochenta fingía estar hablando por teléfono con un amigo, pidiendo disculpas por haberle “animado a volver a España para luego pasar 16 años buscando trabajo.“
Los problemas sistémicos de paro juvenil a los que se enfrenta España no son nuevos y todavía no hay ningún plan real para una economía sostenible – ni tampoco para un empleo juvenil sostenible.
