La intimidad en Internet: el pánico de los padres de la Generación M

Los adolescentes con acceso las 24 horas al día a los medios en su móvil se están adentrando en lo que para sus padres es una pesadilla digital. La Generación M, sin embargo, se está haciendo mayor online — pasándoselo bien y sufriendo como hacen los adolescentes. Descubre por qué los padres se preocupan, qué están haciendo los críos y cómo la tecnología está cambiando las actitudes generacionales hacia la intimidad.

La intimidad en Internet: el pánico de los padres de la Generación M

Hace un mes, fui a tomar una cerveza con una amiga — una joven (24 años) estadounidense que acaba de empezar un nuevo trabajo como profesora en un colegio de primaria en un pueblo cerca de Murcia.

Las cervezas nos llevarían a una asombrosa revelación sobre cómo dos generaciones están empezando a chocar por conceptos culturales tan arraigados como la idea de la intimidad, en un momento en el que el uso de la tecnología digital se está disparando entre los adolescentes y los niños.

Mientras tomábamos las primeras cervezas, le pregunté sobre su nuevo trabajo y cómo le iba con los críos y sacó de repente su iPhone para enseñarme una foto: “¡Ah que son super bonicos, durmiendo así!”

Estaba totalmente de acuerdo en que era una foto maravillosamente alentador de unos niños murcianos tranquilamente durmiendo la siesta después de comer en su colegio. Pero había, le sugerí, un problema: me estaba enseñando la foto en su iPhone y la había subido a su página de Facebook.

“¿Y qué?” contestó; ¿no sirven para eso el iPhone y Facebook? Así es y cuando visité luego la página de Facebook de mi amiga, me quedé estupefacto al ver miles de fotos de ella y sus amigos retratando su pasado. Estoy seguro de que buena parte de ellas fueron subidas con el iPhone.

Le expliqué a mi amiga que pensaba que aquí en España, las leyes acerca de la fotografía y los niños son distintas que las que hay en EE UU. Tengo muchos amigos con críos pequeños y podía imaginar su alarmada reacción si vieran una foto de sus niños en el colegio en el muro de Facebook de su profesora, independientemente de la configuración de privacidad que tenga.

Para mi amiga, sin embargo, era de lo más normal del mundo sacar una foto de sus nuevos alumnos bonicos y subirla al Facebook para enseñar a sus amigos cómo le iba su nuevo trabajo.

Hablamos del revuelo mediático del año pasado por lo de las fotos de las hijas de Zapatero en la cena de gala oficial con los Obama en Nueva York. A la mayoría de los españoles no les importaba tanto la Ley de Menores que los Zapatero habían empleado para despublicar las imágenes de la página Flickr de la Casa Blanca como la interesante forma en que iban vestidas las niñas y lo que eso implicaba acerca de los valores personales y como padres de su Presidente.

Me resultaba muy interesante — cuando a la semana los medios británicos y estadounidenses publicaron artículos acerca del revuelo — que los comentaristas profesaran sorpresa en igual medida por el vestimento de las adolescentes y por el hecho de que una ley así existía en España, permitiendo a los padres pedir una orden judicial impidiendo la publicación de fotos de sus hijos.

Mi amiga es lo suficientemente sensata y sensible como para entender las implicaciones de nuestra conversación y borró de inmediato la foto de su muro de Facebook. No querría en absoluto causar problemas para nadie, y sobre todo no para sus alumnos, sus padres o su nuevo colegio.

Pero todo esto nos lleva a hacer una pregunta fascinante sobre la que debemos reflexionar atentamente: la Generación M se está haciendo mayor, está dando sus primeros pasos en el mundo laboral y está empezando a responsabilizarse por los demás.

Confused of Calcutta escribe:

“Los niños nacidos entre 1982 y 1998 están dando sus primeros pasos en el mundo laboral; mientras se les ha llamado de muchas maneras, yo sigo utilizando el término Generación M.[Y no por orgullo propio por inventarme el término sino porque parece que las características que definen esta generación empiezan con 'M' - móvil, multimedia, multitarea, multicanal, etc.]“

¿Va a ser un problema? ¿Quién tiene razón sobre la intimidad? ¿Hasta dónde deberían llegar los padres para proteger la intimidad de sus hijos y en educarles acerca de este concepto cuando la generación de la que forman parte sus hijos tiene una actitud completamente distinta hacia este concepto?

El profesor de tecnología Enrique Dans en el Instituto de Empresa ha hablado y ha escrito varias veces sobre este fenómeno:

“Vivimos un cambio de tendencia. No sé si son inconscientes, si no se lo han planteado, si pasan del tema o si simplemente les gusta así. Pero son diferentes. Su nivel de apertura y de transparencia en su información excede con mucho lo que una persona de la generación anterior se podría llegar a plantear, y si lo hiciese, sería visto como completamente extravagante. Son diferentes, y esas diferencias no forman parte de una casualidad, ni de un hecho puntual: representan una tendencia en toda regla. Y sus consecuencias, en un entorno como el que vivimos, van a llegar a muchos sitios.”

Mira algunos datos del centro de investigación Pew Internet:

  • el 93% de los adolescentes usa Internet;
  • el 64% de los adolescentes online crea algún tipo de contenido;
  • las adolescentes siguen dominando el tema de la creación de contenidos. El 35% de todas las adolescentes escribe un blog, comparado con el 20% de los chicos. El 54% de las chicas internautas publica fotos en Internet, comparado con el 40% de los chicos;
  • el 55% de los adolescentes online tiene perfiles en las páginas de redes sociales tipo Facebook o MySpace;
  • el 47% de los adolescentes online publica fotos donde los demás pueden verlas y el 89% dice que la gente deja comentarios en sus fotos de vez en cuando;
  • el 28% de la población adolescente se clasifica ya como ‘super comunicadores’ — utilizan el teléfono fijo, el móvil, los mensajes de texto, las redes sociales, la mensajería instantánea, los blogs y el correo electrónico;

Un artículo del New York Times sobre cómo educar a los niños acerca de los peligros de Internet señala que: “Internet es donde los niños se están haciendo mayores. El adolescente medio pasa 7,5 horas al día con el ordenador, la tele o su teléfono inteligente. (…) casi todas las horas extraescolares las pasan online.

Pero con las redes sociales como Facebook bajo la lupa en algunos países para ver si pueden ayudar mucho más a los niños más vulnerables que utilizan sus páginas, ¿cómo va a enseñar la Generación X — que no se hizo mayor con Internet y tiene una forma de entender la intimidad — a la Generación M — que sí se está haciendo mayor con Internet y tiene otra actitud hacia la intimidad — cómo actuar?

“La primera ola de ansiedad parental sobre Internet estaba enfocada hacia la seguridad y los depredadores adultos. Ahora ya se preocupan más por cómo sus hijos actúan en Internet con sus amigos y rivales, y qué impresión causarán sus perfiles virtuales entre los futuros jefes o profesores de universidad.”

Las organizaciones como Common Sense Media podrían ayudar algo, con sus principios para ayudar a los adolescentes a usar los medios con precaución y su dedicación a: “mejorar la vida de los niños y de sus familias ofreciendo información y formación de confianza además de las voces independientes que necesitan para florecer en un mundo de medios y tecnología.”

Estamos todavía, sin embargo, dándonos cuenta del efecto de estas diferencias al mismo tiempo que los niños de la Generación M se convierten en adolescentes y los adolescentes en adultos en el mundo real.

¿Qué harías tú para proteger la intimidad de tus hijos y cómo les enseñarías la tecnología? ¿O serían ellos quienes te enseñaran a tí?