‘El Mito del Emprendedor’ de Michael Gerber: más protagonismo para mi sargento mayor interior
Después de leer La Meta de Eli Goldratt, he empezado con ‘El Mito del Emprendedor’ de Michael Gerber.
Mientras que el libro de Goldratt es una novela de negocios didactica que cuenta la historia de Alex Rogo, su fábrica UniWare y cómo consigue conducir a su equipo a la victoria empresarial después de enterarse de la Teoría de la Limitaciones de Goldratt y aplicarla a su negocio, El Mito del Emprendedor es una mezcla del viaje personal de Gerber, sus pensamientos sobre la estructura de una pequeña empresa y la historia de Sarah y su pequeño negocio All About Pies (Todo Pasteles).
Mi negocio—la traducción y la enseñanza de idiomas—ha sido el mismo desde hace siete años y muchos clientes y alumnos siguen aprendiendo y haciendo proyectos conmigo.
Mi primera empresa, sin embargo—Doctorlingua SL—no fue un éxito, la cerramos después de dos años y volví a llevar mi negocio como autónomo.
El negocio es el mismo pero la estructura de la empresa ha cambiado con el tiempo, a veces haciéndose más grande y otras veces encogiéndose.
Según la teoría de Gerber, cuando creamos Doctorlingua conseguimos llegar a la etapa de la adolescencia empresarial antes de que se estropeara todo.
La adolescencia llega después de la infancia empresarial, un periodo en el que el primer y único empleado lo hace todo, hasta que: “ya es demasiado para una sola persona y la empresa debe cambiar. Es en este momento cuando la mayoría de las negocios cierran. Los demás pasan a la Adolescencia.“
Creo que la pregunta fundamental cuando llegues al final de la etapa de infancia empresarial tiene que ser: ¿de verdad quieres crear una empresa?
Recuerdo que mi primo me hizo esta pregunta antes de crear Doctorlingua y si soy honesto la respuesta que le dí en ese momento no fue un ‘sí’ contundente y comprometido.
Me hizo pensar, sin embargo, y, cuando ya “era demasiado para una sola persona“, decidí que parecía una buena idea y probé la suerte.
Desafortunadamente (así es la vida, me imagino), no había leído el libro de Gerber antes, ni tampoco había pensado en cómo o por qué una pequeña empresa crece o necesita crecer para poder sobrevivir y prosperar.
Si lo hubiese hecho, además de entender mejor sus ideas sobre la transición de la Infancia a la Adolescencia y a la Madurez en una pequeña empresa, me habría enterado de la existencia de un Emprendedor, un Gestor y un Técnico dentro de cada empresario novato.
La confusión entre estos reflejos de tu personalidad empresarial ayuda a explicar la suposición fatídica de Gerber: “si entiendes cómo hacer el trabajo técnico de una empersa, entiendes cómo llevar un negocio que vende el trabajo técnico.”
En mi caso, está claro que no tengo problemas con el aspecto emprendedor—el pensar, explorar, soñar y planificar la actividad empresarial. Diría incluso que es mi lado dominante.
También sé hacer el trabajo técnico—la traducción, las clases, las facturas, la contabilidad y las ventas—sino, no habría sobrevivido de una manera u otra durante los últimos siete años.
No, mi problema, el gran fallo en mi personalidad ahora mismo sería el gestor. Y lo veo incluso en algunos aspectos de mi vida privada.
El orden, la calidad y la precisión son posibles—y disponibles por supuesto cuando los necesiten mis clientes o mis amigos o cuando los necesite yo para algo importante—pero no son una parte habitual, asídua de lo que estoy haciendo. No son sistemáticos.
Para trazar una línea entre el ámbito de la empresa y otro ámbito que formaba parte de mi vida anterior, el Emprendedor, el Gestor y el Técnico que dibuja Gerber se parecen mucho al Oficial, Sargento Mayor y Soldado que encuentras en un ejército. Podríamos decir que necesito dar más protagonismo a mi sargento mayor interior.
La semana que viene escribiré más sobre eso y sobre la solución propuesta por Gerber para saltear tanta caos y confusión—la revolución Llave en Mano y cómo ver tu negocio desde el punto de vista de alguien que quiere crear una franquicia.
