PIGS españoles: ¿es posible una traducción perfecta al 100%?

La Invisibilidad del Traductor’ de Lawrence Venuti es el primer libro de traducción del que voy a escribir. No he tomado apuntes buenos sobre el primer capítulo—’La Invisibilidad’—todavía pero, mientras leía, las palabras de Venuti me hacían preguntarme: ¿es posible producir una traducción perfecta?

Spanish PIGS: Is 100% translation perfection possible?

Basicamente, no, si tenemos en cuenta lo que implica el acto de traducir y lo que está intentando hacer el traductor tanto para el autor original como para su lector.

Venuti habla de la diferencia entre ‘extranjerizar‘ un texto traducido o domesticarlo, dos ideas que podríamos resumir así: cuando traduces un texto, ¿quieres llevar al lector hacia la cultura y la comprensión extranjeras de la vida (extranjerizarlo) o quieres hablar de la cultura y el texto extranjeros con términos y conceptos que el lector ya entiende en su idioma (domesticarlo)?

Veo elementos del didacticismo y los negocios en estas ideas.

¿Hasta qué punto quieres enseñar a tu lector aspectos de la cultura y las ideas extranjeras y hasta qué punto sólo quieres darle lo que piensa que quiere leer y punto? Por que claro, si tú no le cuentas algo, no sabrá de su existencia.

De hecho, ¿tu lector quiere que le enseñen asepctos del texto, la cultura y las ideas extranjeros o sólo quiere ‘entender’?

Venuti cita al teólogo y filósofo alemán Freidrich Schleiermacher:

“En una conferencia en 1813 sobre los distintos ‘métodos’ de traducir, Schleiermacher argumentó que sólo hay dos. O el traductor deja al autor en paz hasta el punto que sea posible y mueve al lector hacia él; o deja al lector en paz, hasta el punto que sea posible, y mueve al autor hacia él.”

El problema es que hay tres juegos de conocimiento, cultura e historia que hay que tener en cuenta cada vez que alguien traduce algo.

El autor sabe ciertas cosas y es el producto de una cierta cultura, y ésa parte de una tendencia histórica más grande.

El lector sabe ciertas otras cosas, es el producto de otra cultura y otra historia distinta.

Y luego en teoría, el traductor se sienta en medio, intentando tender un puente, y posee el tercer juego de comprensión.

Si no es posible una traducción perfecta al 100%, ¿es posible una comunicación y comprensión precisas al 100%? Parece que no, ni siquiera con palabras o frases que a primera vista sería fácil traducir.

PIGS españoles, por ejemplo

Veamos la palabra inglesa ‘pig’. Una palabra sencilla, diríamos, pero, ¿por qué entonces tanto enfado en España cuando la prensa financiera anglosajona empieza a utilizar el acrónimo en sus titulares para hablar de los países mediterráneos en su conjunto? (Ej. STUPID investors in PIGS).

En inglés, ‘pig’ es el cerdo en la granja y—cuando hablamos de las personas—se refiere a alguien ‘vago, basto, repugnante, un glotón,’ o ‘alguien desagradable, de difícil trato’.

La traducción más directa y habitual de ‘pig’ al español, como todos sabemos, es ‘cerdo’.

El español comparte la definición de ‘pig’ pero añade al menos una definición más que no vemos en las aceptaciones en inglés: “Hombre ruin, interesado, venal.

Teniendo en cuenta cuánto les gusta a los españoles ser considerados magnánimos, generosos y ‘amigos de sus amigos’, quizás no es el mejor acrónimo para denominar a un grupo de empresarios y economistas en medio de una crisis.

Volviendo al punto principal, ¿qué implicaciones tiene todo esto para los traductores, sus clientes y sus proyectos de traducción?

¿Qué implica para la comunicación y la comprensión en nuestro mundo globalizado? ¿Servirán las soluciones de traducción automática que transmiten lo esencial del texto sin llegar al 100% hasta el punto de no necesitar la traducción humana?